Mi práctica surge del barro, el fuego y el territorio que habito. Trabajo la porcelana y las tierras locales como materia viva, creando piezas únicas que son arte de uso cotidiano. No busco solo adornar, sino contar historias, evocar memorias y conectar con lo íntimo y lo colectivo. La joyería para mí es un lenguaje encarnado, un hacer artesanal que pone en diálogo lo político y lo poético. Cada pieza de Laartífice nace de un proceso cuidado, sin seguir modas sino memoria, porque creo que lo que llevamos puesto puede transformar lo cotidiano y ser un acto de resistencia y sentido.